lunes, 18 de junio de 2018

DEMIURGO


EL SUPREMO ARTESANO
El demiurgo, en la filosofía gnóstica, es la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del Universo. También es considerado un semidiós creador del mundo y autor del universo en la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos.  Por tanto, demiurgo significa literalmente “maestro, supremo artesano, hacedor”, aunque resaltando el griego significaría “creador”. El concepto platónico del demiurgo es retomado por el gnosticismo. Lo que en el platonismo era imperfección, en el gnosticismo se transforma en maldad. El Universo era para los gnósticos una gradación, desde lo más sutil (Dios) hasta lo más bajo (la materia). Así el demiurgo como creador y ordenador del mundo material, se convierte en encarnación del mal, aprisionando a los hombres y encadenándolos a las pasiones materiales. El espíritu es la única parte de divinidad que le corresponde al ser humano, librando éste una “batalla” permanente frente al cuerpo y lo material, transformando así la tierra en el infierno, entendiendo por infierno no el concepto del Hades o del inframundo, sino, simplemente, el lugar más alejado de Dios. Tan solo la sophia, la sabiduría, la gnosis, llega por amor, desde lo sutil hasta la tierra para librar al ser humano de la esclavitud de la materia. La salvación no es una cuestión de creencia o de piedad divina, sino que se convierte en una revelación, sólo posible para aquellos que aún no han perdido del todo lo poco de divinidad que todos los seres humanos poseen.

ENTRE LOS CATÓLICOS
La palabra significa literalmente un trabajador público, demioergós, demiourgós, y fue usada originalmente para designar a cualquier artesano que ejercía su oficio o comercio para el uso del público. Sin embargo, pronto se comenzó a usar technítes y otras palabras para designar al artesano común, mientras que demiurgo se separó para el Gran Artífice o Fabricador, el Arquitecto del universo. Al principio se añadieron las palabras toû kósmou para distinguir al gran Hacedor de los demás, pero gradualmente demiourgós se convirtió en el término técnico para el Hacedor del cielo y la tierra. En este sentido lo usó frecuentemente Platón en su “Timæus”. Aunque a menudo fue usado libremente por los Padres y otros para indicar al Creador, la palabra nunca se usó estrictamente para denotar “al que produce a partir de la nada” (para esto los griegos usaron ktístes), pero sólo “uno que forja, forma y modela”. El creador en el sentido de la teología cristiana no tiene lugar en la filosofía pagana, la cual siempre presupone la existencia de la materia. Además, según la filosofía griega el creador no es necesariamente idéntico con Dios, como fuente primera y suprema de todas las cosas; puede ser distinto de e inferior al espíritu supremo, aunque puede ser también la expresión práctica de la razón de Dios, el Logos como operativo en la armonía del universo.

lunes, 4 de junio de 2018

DUENDES

NUESTROS VECINOS SECRETOS

Dentro de los temas de las otras realidades, el fenómeno que causan los habitantes del Buen Pueblo o Duendes, es fascinante y lleno de historias raras e increíbles. Pero si uno profundiza sobre su realidad comprendemos que entramos a un campo muy polémico, mágico y lleno circunstancias ilógicas. Gracias al trabajo que llevo a cabo (como reportero investigador), he ido tras sus rastros y los he buscado, aprovechando la información y evidencias que me da la gente común como usted y como yo, que han tenido un encuentro casual con estos seres escurridizos.

Hemos oído relatos de cómo se dio ese encuentro y el impacto psicosocial que dejo en ellos, los protagonistas. Una marca que acarrean de por vida y comienzan a ver a estos seres de forma distinta, pues ellos de cierta forma fueron los privilegiados de observar de algún modo a uno de esos habitantes secretos. Hay muchas dudas sobre ellos, la mayoría cree por fe, otros más los niegan y rechazan con burlas sobre esta interesante posibilidad. Muy pocos los investigan y tratan de entenderlos, saber que son y de qué forma interactúan entre nosotros. Pero también hay quien solo copia, pega y se dice experto, repitiendo lo que vemos en los cuentos y películas. En mi caso, el trabajo me ha dejado platicar y conocer a muchos protagonistas que han visto Duendes, buscando, tratando de que sus testimonios me acerquen a comprender a estos seres diminutos.
De ellos he obtenido una buena cantidad de reportes y entrevistas que ahora, parte de ellas vierto en este libro para que toda esa gente que gusta y quiere saber más sobre los enigmáticos Duendes, conozca casos e investigaciones directas. Esto nos hace reflexionar y suponer, que tal vez sea un fenómeno muy diferente y que nos hable de una realidad secreta del hombre, por ello hay que seguir investigando. Regularmente al saber o toparnos con un caso de este tipo, la mayoría lo encasilla en ese contexto de “seres elementales” y dejamos de buscar otra viable explicación, quitándole la posibilidad a otro tipo de fenomenología.

Repito, es un tema muy interesante, polémico y complejo. En México la información sobre estos seres elementales por lo regular siempre nos llega de Europa y lo poco que aquí se escribe, se copia y pega. Por mi parte, aquí les presento una serie de investigaciones y entrevistas que he recabado a través de varios años. Al final con estos testimonios y después de discernir sobre ello, si logramos que usted piense un poco más sobre el posible origen incierto de los Duendes o lo que sean, y podamos hacer que usted haga conciencia sobre ellos, o tomen la invitación a investigarlos al leer este libro, creo que habremos cumplido nuestro objetivo.

miércoles, 2 de mayo de 2018

ARCONTES

Según varias fuentes “Arconte” proviene del griego archai, “orígenes, comenzar cosas, anteriormente en el tiempo”. En el mundo clásico mediterráneo, arcón era comúnmente usado para el gobernador de una provincia, o, más sueltamente, cualquier autoridad religiosa o gubernamental. Por lo tanto, el plural, Arcontes es a menudo traducido en los textos gnósticos como “las autoridades”. (No hay palabra cóptica para Arconte, y así, los textos gnósticos usan el término griego en la transcripción cóptica). Pronunciado Ar-konte. Adjetico, Arcóntico (Ar-KON-tik). La hipóstasis (trinidad) de los Arcontes es un texto que se ha conservado en un único testigo copto, constituyendo el tratado 4 del Códice II de Nag Hammadi (NHC II, 4, pp. 86, 20 – 97, 23). Está precedido por el Libro Secreto de Juan y los evangelios de Tomás y Felipe, y seguido por el Escrito sin Título y la Exégesis del Alma.
Se encuentra en un muy buen estado de conservación, con algunas lagunas menores. El título aparece explícito. La traducción castellana la Hipóstasis de los arcontes se limita a reproducir los términos griegos del título copto. Una traducción según el significado de esos vocablos griegos sería “la realidad de las potestades”. Otros aseguran, que los Arcontes son una especie genuina con su propio hábitat, y pudiera incluso ser considerado ser casi divino, pero carecen de intencionalidad (ennoia: capacidad auto-directiva), y tienen una repugnante tendencia a salirse de sus límites, imponiéndose en el reino humano. Se dice que los Arcontes sienten intensa envidia hacia la humanidad, porque nosotros poseemos la intencionalidad de la cual ellos carecen.
Sobre su posible origen, es abordado en segundo lugar y presentado como una revelación del ángel Elelet a Norea. El ciclo teogónico explica el origen del arconte a partir de la materia. En este momento, la voz del relato cambia a la primera persona, y el texto asume la forma de un discurso de revelación, donde el narrador pregunta a Eleleth sobre la naturaleza y el origen de los arcontes, sobre su propia naturaleza y sobre la cantidad del tiempo restante hasta la liberación escatológica de los “hijos de la luz” (97: 13-14). En sus réplicas a las preguntas de Norea, le cuenta sobre la actividad creadora de Sofía, sobre el abandono de Samael (el Demiurgo), hijo de Sabaot; sobre la actividad de Zoe (la “Vida”), hija de Sofía, y el arrepentimiento de Samael. Estas revelaciones últimas provienen de un origen diferente al del que abrió la Hipóstasis y no están totalmente de acuerdo entre sí. El texto concluye con una discusión sobre la venida del “Hombre Verdadero” (96: 33), el elegido, el que viene de la “Luz incorruptible” (96: 21). La doctrina más importante de este pasaje es la distinción entre un arconte maligno, Yaldabaot, y un arconte converso, Sabaot, el Dios de los judíos. El tratado concluye con una evocación cristiana de la obra del Salvador.
Según podemos ver en este fragmento que muy pocos comprenden, ya que han profundizado en este tipo de estudios, encontramos lo siguiente sobre la creación del hombre: Los arcontes Los arcontes se reunieron en asamblea y dijeron: “Vamos, tomemos tierra y creemos un hombre de barro”. Y modelaron su criatura haciéndola completamente de tierra. Ahora bien, el cuerpo que tienen los arcontes es de mujer, es un [aborto] de rostro de animal. Así pues, tomaron [barro] de la tierra y modelaron [a su hombre] de acuerdo con el cuerpo de ellos mismos y [de acuerdo con la imagen] de Dios que se les había aparecido en las aguas. Entonces dijeron: “Vamos, apoderémonos (de esta semejanza) por medio de nuestra hechura, de manera que ésta vea a su viva semejanza... y que la capturemos en nuestra hechura”, sin comprender, a causa de su impotencia, el poder de Dios.
Y sopló en su rostro: entonces el hombre pasó a ser psíquico sobre la tierra por muchos días, y ellos no pudieron ponerlo en pie a causa de su impotencia. Como vendavales, perseveraron en el propósito de capturar aquella semejanza que se les había manifestado en las aguas, pero ignoraban la potencia de la semejanza. Sin embargo, todo esto sucedió de acuerdo con la voluntad del Padre del todo. Después de estos sucesos, el Espíritu vio al hombre psíquico sobre la tierra. El Espíritu partió de la tierra adamantina, descendió y habitó en él. Aquel hombre pasó a ser un alma viviente. Y le puso de nombre Adán, puesto que fue hallado arrastrándose sobre la tierra.

lunes, 26 de febrero de 2018

EL LEPRECHAUN

Y LOS ANILLOS DE HADAS
Los leprechauns, es un tipo de duende o ser feérico (ser de naturaleza dual: material y espiritual) masculino. Son criaturas que pertenecen al folclore y a la mitología irlandesa, y se dice que habitan en Irlanda junto a todas las criaturas feéricas, las otras gentes legendarias desde antes de la llegada de los celtas. Los leprechauns y otras criaturas de la mitología irlandesa suelen estar asociados con “fuertes de hadas” o “anillos de hadas”, que a menudo suelen ser lugares donde se encuentran antiguos restos celtas o anteriores a éstos (drumlins o movimientos de tierra).
Sobre los “Anillos de Hadas”, también conocidos como círculos de brujas y otros nombres de origen mitológico, son anillos de crecimiento diferencial de la vegetación producidos naturalmente por distintas clases de hongos (más específicamente micelios). Estos anillos crecen normalmente con un diámetro de hasta 10 metros (aunque parece haber casos de hasta 70 metros, e incluso 800 metros). Suelen encontrarse en bosques, aunque también aparecen en prados, campos de cereales. Los anillos de hadas no son solo detectables por esporocarpos en anillos, sino también anillos de alto crecimiento del pasto, o por el contrario de bajo crecimiento o completamente áridos. Estos anillos ocupaban un lugar importante en la mitología europea, en el que se sostenía que eran puertas a reinos de las hadas, o lugares donde habían bailado hadas, duendes, brujas y hasta el Diablo. También se dice que existe una relación entre el diámetro del anillo con la edad del mismo. Cuanto más grande es el anillo, más edad tiene. Esto debido a que el hongo crece rápidamente y los micelios crecerán en donde está el hongo.
Volviendo con el nombre de leprechaun deriva de la palabra irlandesa leipreachán, definida por Patrick Dinneen como “un pigmeo, duende, o leprechaun”. La derivación posterior es menos certera; según la mayoría de las fuentes, se cree que la palabra es una corrupción del irlandés medio luchrupán, del irlandés antiguo luchorpán, un compuesto de los lexemas lú (pequeño) y corp (cuerpo). El lexema corp, préstamo del latín corpus, atestigua la influencia antigua del latín eclesiástico en el idioma irlandés. La escritura alternativa leithbrágan proviene de una etimología popular proveniente de leith (mitad) y bróg (brogue, un zapato irlandés), por la frecuente representación del leprechaun trabajando en un solo zapato.
Suelen adoptar la forma de hombres viejos que disfrutan realizando travesuras. Se dedican a fabricar o arreglar zapatos. Se dice que son muy ricos, ya que custodian muchas vasijas de barro o calderos llenas de tesoros que fueron enterradas en periodos de guerra. ​ Según la leyenda, si alguien logra fijar la mirada sobre un leprechaun, éste no puede escapar, pero en el momento en que se retira la mirada, desaparece.

martes, 2 de enero de 2018

EGRÉGORAS

ENERGÍAS DIMENSIONALES
El termino de Egregor es un concepto propio del ocultismo que viene a representar una “forma de pensamiento” o “mente colectiva de grupo”, esto es, una entidad psíquica autónoma capaz de influir en los pensamientos de un grupo de personas. La simbiótica relación entre un Egregor y su grupo ha sido comparada con los conceptos recientes no ocultistas de empresa o corporación (como entidad jurídica) y el meme. La revista Gnosis de 1987, define un Egregor como una especie de mente colectiva creada cuando la gente se unen para un propósito común conscientemente. Según los masones, Egregor (del griego Egregoroi) significa velar. Egrégora también proviene del mismo término y designa la fuerza generada por la sumatoria de las energías físicas, emocionales y mentales de dos o más personas cuando se reúnen con cualquier finalidad.
Eliphas Levi, el escritor ocultista francés, los denomina príncipes de las almas, como cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear. Al Egregor se le supone un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico a las reacciones del Espacio por cualquiera de los estados de conciencia humanos. Se le conceptúa esotéricamente como un ente primordial (como los Tulpas) formado por una agrupación de almas en un todo de sustancia mental o psíquica. Los antiguos consideraban a la Egrégora un ser vivo con fuerza y voluntad propias generadas a partir de sus creadores o alimentadores pero independiente de las de cada uno de ellos. En el plano racional a los Egregores se les entiende como formas psíquicas que tienen que ver con estados de conciencia humanos. Es un “ser psíquico” de carácter colectivo; un campo de influencia común, es un fluir sutil, invisible y elástico que ocupa espacios y que transmite energías creadas por un modo de pensar, de sentir o de actuar de los seres humanos. Es un “ente” real, sensible y actuante, aunque imponderable, que permite tener a los corazones sintonizados. Es un alma grupal, un arquetipo que dirige el destino de la comunidad. Es innegable su poder por la consolidación de lazos entre el individuo y el grupo integrando al primero a un registro del inconsciente colectivo.
Si algunas personas se reúnen y emiten vibraciones fuertes e idénticas por pensamientos de la misma naturaleza, formarán uno por energía positiva o negativa, según sea el género de los pensamientos emitidos, el Egregor creado con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y de acuerdo a ellos, reaccionará sobre nosotros. Es decir; todo impulso vital o substancial que surge de individuos o de comunidades produce una reacción en el espacio que provoca la forma psíquica de un Egregor, que se establece alrededor de las personas, de los hogares, de templos, de instituciones, etc., y por el que se puede percibir las condiciones y carácter de los mismos.
La Egrégora se realimenta de las mismas emociones que la crearon, y a quienes la engendraron, se les induce a producir repetidamente las mismas emociones. Los hay efímeros y permanentes. Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante; los segundos son el resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos.
Por ejemplo: Una persona pesimista producirá un tipo de energía que por ley de afinidad se fijará a su alrededor y se ligará con personas y sitios que tengan su misma vibración. El Egregor formado por el poder de los ritos, de las ceremonias litúrgicas y de meditaciones llevadas a cabo regularmente por las distintas religiones, sociedades y escuelas esotéricas de entrenamiento espiritual del mundo determinan estados psíquicos con gran influencia que afectan el ambiente particular de tales comunidades y también sobre otras conciencias generando un fenómeno psicológico vivenciado como un despertar espiritual. Así, se aprecia una elevación o dignificación de la conciencia. Estos Egregores son deseables, necesarios, y es lícito pretenderlos como cohesión iluminada.
Por el contrario, existen otros negativos que son generados por actos de egoísmo, por la incapacidad de aceptación del bien y de rechazar al mal. Estos Egregores son los más numerosos y los que frecuentemente nos encontraremos cruzados en el camino hacia la máxima elevación espiritual en donde se busca la paz, la serenidad y la comprensión. Los distintos tipos de Egregores cualifican la vida de individuos y de los grupos que los produjeron por efecto de sus ordinarios y habituales trabajos y estados de conciencia. Los hay que provenientes del pasado aun pululan en ritos y ceremonias y continúan proyectando energías.
Otros, de carácter reciente generan un poder muy notorio en la vida actual determinando los aspectos sociales, políticos, culturales, de las distintas naciones. Ente mágico y etéreo, fruto de sinergismo de personas reunidas en la práctica de un ritual, como energía psíquica se dota de una forma objetiva en el plano donde se manifiesta. Esta forma se adapta a las expresiones de la personalidad cuando se experimentan estados de conciencia como el odio, la envidia, el miedo o la desesperación o, por el contrario, la benevolencia, el afecto, la compasión, la decisión o el valor. La acumulación de las energías psíquicas exigiendo una forma haya en los distintos espacios cualificados la respuesta adecuada. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

ROBERT KIRK

EL PUEBLO PARALELO
Dentro el mundo de los Elementales, uno de los personajes primordiales que uno debe de conocer si sobre este extraño mundo quiere conocer, es sobre la singular vida de este personaje, un religioso que, a pesar de sus creencias, se adentro a explorar, conocer y tratar de comprender a los habitantes de un plano alterno. Kirk, logro dar a conocer las costumbres y detalles de ese mundo que apenas vislumbramos y que según todas las tradiciones y creencias antiguas del mundo, está a nuestro alrededor e interactúa de diversas formas con nosotros.
El reverendo Robert Kirk nació el 9 de diciembre probablemente en 1644 en Aberfoyle, Perthshire, cerca de Glasgow, en pleno centro de Escocia. Estudió en la Universidad de Edimburgo y se graduó en Artes en 1661. En 1664 fue nombrado ministro en Balquhidder, Perthshire, y luego en Aberfoyle en 1685. Es autor de la primera versión poética completa de los Salmos en gaélico escocés, publicada bajo el título de Psalma Dhaibhidh an Meadrachd (Edinburgh, 1684). En 1689 viajó a Londres para supervisar la impresión de la Biblia en gaélico del obispo ya fallecido William Bedell. Esta fue publicada en 1690. Fue un eclesiástico, demonólogo, filólogo experto en idioma gaélico escocés y folklorista escocés, famoso autor de “El Secreto de Commonwealth”, un tratado sobre los cuentos de Hadas.
Como gran estudioso de las supersticiones feéricas, escribió un ensayo sobre la naturaleza y las acciones de las personas subterráneas (y en su mayor parte) invisibles que están bajo el nombre de “Faunas y hadas, o el lyke, entre los escoceses de bajo rango”, tal como lo describen aquellos que tienen el segundo visión (1691), que fue traducido al español como “La Comunidad Secreta”; que es un largo, desordenado y crédulo compendio de información sobre toda la mitología y folklore tradicional escocés sobre un “pueblo subterráneo” y la “segunda visión” o facultad mediúmnica que permitía a algunos escogidos, casi siempre los séptimos hijos podían observarlos. Kirk era un séptimo hijo.
Según una conocida folklorista de nombre Katharine Briggs, se trata de una de las obras más importantes jamás escritas sobre la materia. Robert Kirk murió un año después, hay quien dice que, en castigo por haber revelado los secretos de elfos, gnomos, hadas y otros seres mágicos. Es cierto que su muerte fue misteriosa, ya que fue encontrado en la Fairy Knowey o “Colina de las hadas”, y hubo quien creyó que su cadáver era el de un doppelgänger (un doble). Su tratado, hallado e impreso por primera vez en 1815 bajo la supervisión del novelista Walter Scott. Los archivos del reverendo Kirk se conservan en la Universidad de Edimburgo, incluyendo algunas obras inéditas.
Sobre estas entidades, sin ejercer una clasificación rigurosa, explica por encima sus tipos, poderes o cualidades. El pueblo feérico posee un cuerpo aéreo y una naturaleza entre humana y angélica; viven bajo tierra y son anteriores a los propios seres humanos. También narra los testimonios de mujeres que en su época se dijeron secuestradas por los fairies mientras dejaban en su lugar un doble, lo que él llama changeling (en la tradición germánica son llamados doppelgänger) para que aparentasen ser ellas. Como los feéricos suelen secuestrar mujeres que han dado a luz para amamantar a sus propios vástagos. Se cita que la superstición o creencias sobre estas entidades, uno debe de colocar en la cama trozos de hierro para disuadirlos. Además de herir al ganado y robar la “esencia” de los alimentos, los feéricos también, aparecen para anunciar hechos funestos, y de aquí el terror que suscitan en quienes poseen lo que llama “Segunda Vista” y pueden verlos. Es ese el otro gran tema del libro junto con los feéricos (el mundo mágico).
De nuevo aporta continuos testimonios de la existencia de este don, que podríamos identificar con la capacidad mediúmnica: tiene la virtud de contemplar hechos ocurridos a gran distancia (incluso miles de kilómetros), ver el futuro (ya inmediato, ya distante) y percibir a la “gente pequeña” o “pueblo subterráneo”. Al final del segundo capítulo, Kirk se enfrasca en una polémica sobre si poseer la “Segunda Vista” es algo pecaminoso o no, y concluye que, es un Don más de Dios y que como tal no tiene nada de demoníaco si no se use para el mal. Este polémico y peculiar reverendo, Robert Kirk, falleció el día 14 de mayo de 1692.

jueves, 19 de octubre de 2017

MAGONIA

EL MUNDO MÁGICO
En nuestro mundo, en la mitología, existen muchas zonas o lugares especiales que son referidos en las tradiciones y libros antiguos de todas las culturas. Para muchos es solo imaginación, pero para quienes creen en ellos y los estudian, son reales y han encontrado detalles, sucesos y descripciones de gran interés que bien podría darnos datos de su existencia. Lo cierto es que desde siempre se han descrió esos lugares o sitios mágicos lleno de misterio que, si reflexionamos sobre ello, podríamos estar ante un mundo alterno, parafísico descrito de muchas formas por muchas personas en el mundo.
Uno de los lugares que son utilizados por los interesados en el mundo mágico sin duda alguna es Magonia. La primera mención oficial de este enigmático lugar se atribuye al De Grandine et Tonitruis del obispo carolingio Agobardo de Lyon en 815, donde se presenta como una ciudad voladora cuyos habitantes viajaban en barcos sobre las nubes y causaban tormentas para saquear el grano de los campos. En sus escritos contra estas supersticiones populares, Agobardo de Lyon denunció la creencia en la brujería y el origen sobrenatural del mal tiempo.
Magonia es una ciudad legendaria del folclore medieval. Según se decía, este lugar se alzaba entre las nubes y era el hogar de feroces marineros aéreos llamados “tempestarios”, capaces de producir vientos y tormentas a voluntad. Curiosamente y adecuándose a nuestros tiempos, a inicios de los años setentas la cultura popular moderna, el concepto de Magonia es a veces relacionado con el fenómeno de los objetos volantes no identificados.
Jacques Vallée fue uno de los primeros divulgadores en utilizarlo, en su libro de 1969 Pasaporte a Magonia: del folclore a los platillos volantes. En esta obra, densa y con cientos de casos, había dos partes bien diferenciadas. En la primera, el autor nos trataba de explicar las similitudes entre los modernos casos de OVNIs y sus tripulantes en conexión con las antiguas historias de duendes, elfos y maldiciones diversas que siempre han acompañado al hombre. Según Vallée varió la interpretación en cada época, no el fenómeno.


Roberto Samael C E

miércoles, 20 de septiembre de 2017

LOS ELEMENTALES

HABITANTES EL PLANETA DESDE ANTES DE LA APARICIÓN DEL HOMBRE 
Elementales es el nombre que recibe una categoría de seres mitológicos descritos por primera vez en las obras alquímicas de Teofrasto Paracelso (1493 - 1541). Los tipos de elementales descritos eran cuatro, coincidiendo con los elementos de la tradición griega. De esta forma la correspondencia entre los elementos y las criaturas que les representaban sería: Agua: ONDINAS. Fuego: SALAMANDRAS. Tierra: GNOMOS. Aire: SÍLFIDES.
Ellos son los habitantes de los elementos que componen el planeta, son los guardianes de la naturaleza, más conocidos como hadas, duendes, gnomos, silfos, ondinas, nereidas, sirenas, ninfas y elfos. Bajo su influencia y poder se crean y preservan las selvas, los bosques, las montañas, los lagos y todas las maravillas de la naturaleza. De acuerdo a los más antiguos registros esotéricos, los elementales son seres pertenecientes al mundo espiritual, parafísico. Los elementales son los habitantes invisibles, son representados como figuras casi humanas, y se los considera habitantes del planeta desde antes de la aparición del hombre. Debido a la gran coincidencia descriptiva que existe de los elementales entre las diferentes culturas de la antigüedad (sumerios, celtas, mexicas, egipcios, caldeos, mayas, chinos, indígenas de la Polinesia, África, América), se concluye que los seres elementales han mantenido contacto permanente con el ser humano, favoreciendo el intercambio energético que permitió al hombre visualizarlos e identificarlos.
En los registros hallados sobre ritos y costumbres de las diferentes culturas anteriormente mencionadas, se encuentran reminiscencias sobre la presencia de los seres elementales en casi todos los ritos considerados sagrados, y muy especialmente en aquellos ritos dedicados a solicitar protección celestial para las siembras y las cosechas. También eran invocados para pedir gracias ante ciertas contrariedades concernientes al reino natural, como, por ejemplo, paros de fuertes vientos, tempestades, de incendios, agitación de las aguas, etc. Los seres elementales eran muy respetados por las culturas antiguas, eran queridos y temidos. Los elementales, si bien son espíritus habitantes de los cuatro elementos, carecen de alma, y al parecer, desconocen la diferencia entre el bien y el mal.
Por lo tanto, se los considera como seres duales. Son descriptos como seres juguetones, traviesos, sin una clara conciencia de la responsabilidad, pero tenaces trabajadores a la hora de cuidar y proteger su elemento y la naturaleza. Los elementales son los protagonistas de la magia buena. Pero al no tener alma ni conciencia de la diferencia entre el bien y el mal, son también utilizados en magia mala. Las hadas y los duendes y demás seres mágicos, están allí afuera, esperando ser convocados por nosotros para beneficiarnos con sus atributos, o tal vez podamos verlos fortuitamente.

viernes, 19 de mayo de 2017

LOS BALAMES

MUY VALORADOS POR LOS CURANDEROS
La palabra Balam se aplica en la mitología maya a unos genios o seres del etéreo (el Uay Balam) protectores de los campos y las cosechas. Se les rendía culto antes de empezar la siembra y por tanto algunos los consideraron como deidad, aunque no aparecen en el panteón maya. También se les llama Nukuch (Nohoch) Uinik que significa hombre grande y el de Yumil-Kol se les aplica cuando protegen las milpas. En la cultura maya, particularmente la yucateca, los Balames son, más en la actualidad, espíritus mayas encargados de proteger a los poblados, a las milpas y a los hombres.
De acuerdo a la tradición popular, hay cuatro de ellos para cada sitio, cada uno de los cuales se ubica en uno de los puntos cardinales para llevar a cabo sus funciones de protección. Suelen aparecer por las noches, aunque a veces llegan a manifestarse en el día. Se supone que si alguien tiene un encuentro con uno de ellos, enfermará de espanto; este padecimiento es consecuencia de sufrir un gran susto y se manifiesta con vómitos, diarrea, problemas de sueño, desgano. En cuanto a su aspecto, se les describe como ancianos de barba larga, su cara es horrible y difícilmente alguien podrá resistir una mirada suya. Usan sombreros de palma de ala ancha, llevan sandalias de piel y visten túnica flotante. Son muy aficionados al tabaco, de hecho, se dice que las estrellas fugaces, en realidad, son las colillas de los cigarros que arrojan los Balames. Existen discrepancias respecto a su altura, ya que se les describe muy altos o muy pequeños. Su carácter es dual, es decir, hacen el bien, pero no dudan en castigar a los que han olvidado hacerles las ofrendas correspondientes.
Los Balames se clasifican en dos tipos dependiendo de sus actividades. Los encargados de proteger los pueblos son llamados Balam-cahob que significa Balames de los pueblos o Canan-cahob guardianes de los pueblos. Y los responsables de cuidar las milpas son llamados Balam-col. Los Balames protegen los pueblos y las milpas no sólo de humanos y animales dañinos, sino de espíritus capaces de hacer daño; cuando un solo Balam no puede vencer al enemigo, chifla pidiendo ayuda al resto de los Balames que, al escuchar el llamado, acuden prestos a auxiliarlo. Una de las armas que utilizan los Balames son los piliz-dzoncab, que son una especie de proyectiles hechos de piedra obsidiana que arrojan utilizando los dedos. Estos artefactos son muy valorados por los curanderos ya que los usan para hacer sangrías.

jueves, 18 de mayo de 2017

FAUNOS, SÁTIRO O PAN

SERES MÁGICOS SIMILARES
Fauno era, en la mitología romana, una de las divinidades más populares y antiguas, es también identificado con el griego Pan debido a la similitud de sus atributos. Fauno en latín es Faunus, (el favorecedor, de favere o quizá el portador de fari) era, en la mitología romana, una de las divinidades más populares y antiguas. Fauno fue adorado en dos roles diferentes: como el dios de los campos y los pastores, y como una divinidad oracular y profética. Como deidad rústica, era un espíritu bueno del bosque, las llanuras y los campos, y cuando hacía fértil al ganado se le llamaba Inuo. Como dios profético, llamado por el nombre de Fatuo, se creía que revelaba el futuro al hombre parte en sueños y parte mediante voces de origen desconocido, que eran comunicados a quienes iban a dormir en sus recintos, tumbándose sobre la lana de los corderos sacrificados.
El Sátiro (del griego Satyros) es una criatura de la mitología griega que encarna la fuerza vital de la naturaleza. Los sátiros, relacionados con las Ménades, forman el cortejo dionisiaco que acompaña al dios Dionisio o al dios Pan. Su representación es variada y algunas veces confusa con faunos y otros seres. La más común o aceptada es la de criatura mitad hombre, mitad carnero, con orejas puntiagudas y cuernos en la cabeza, abundantes cabellera y barba, nariz chata, cola de cabra y priapismo permanente. Los menores son llamados “Satyrisci” y suelen aparecer como graciosos y jóvenes. Los más mayores son llamados “Silenos” en referencia a Sileno preceptor de Dionisio y suelen aparecer con una gran fealda, con una copa o un tirso en la mano y en actitud de bailar con ninfas.
Mientras que Pan, era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios como un Fauno. Pan era también el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachas. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coriciana. Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan. Como deidad, Pan representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL PHOOKA

EL ORIGEN DEL ACTUAL HALLOWEEN 
El Phooka, “Espíritu o Fantasma” en irlandés, es una misteriosa criatura de la mitología celta. Su principal característica era la de poseer el poder de trasformar su aspecto a su gusto, razón por la cual también eran conocidos como los cambiadores de piel. Podían varias su forma desde caballos, cabras y conejos. Su presencia podía ser tomada desde un signo de fortuna hasta de mala suerte e incluso peligro, ya que se le consideraba entes de la naturaleza que disfrutaban haciendo travesuras a las personas de los pueblos. Según leyendas, se aseguraba que el Phooka poseía voz humana, por lo que tenía tanto el poder de poder dar consejos y guiar a las personas como de confundirlas y perderlas.
Sin embargo, principalmente era tomado como un ser benévolo. Algunos relatos narran que cuando una fruta ha madurado antes de tiempo se debe a que un Phooka ha escupido sobre esta, por lo que se le considera peligrosa y no comestible. Solía habitar las altas montañas y bosques de Irlanda, se dice que es un ser de naturaleza bondadosa, que es además capaz de hablar para comunicarse con los humanos, aconsejándoles y ayudándoles.
Su "némesis" en el folclore irlandés sería el Kelpie, un ser con bastantes peores que él. Como curiosidad, el Phooka está directamente asociado al Samhain, festividad de origen celta que se celebraba con motivo del fin de la temporada de cosechas y que es el origen del actual Halloween, pues se celebraba la noche del 31 de octubre. Se dice que algunos agricultores dejaban parte de la cosecha sin recolectar como ofrenda a estos benévolos espíritus.